Buenas,
espero que no os canse mucho el culebrón sobre Bhamo, porque todavÃa queda más. 
Como ya he comentado, pasé varios dÃas ahà que dieron para mucho. Tras las excursiones con el guÃa, me dispuse a recorrer los alrededores por mi cuenta. En esta ocasión, el gerente del hotel habÃa conseguido convencerme de que alquilase una bici y de que encontrarÃa una de mi tamaño. Solo consiguieron convencerme otra vez en todo el viaje. 
Podéis escucharlo en Ogg y mp3:
- Alrededores de Bhamo en bici (Ogg, 6,8 Mb)
- Alrededores de Bhamo en bici (mp3, 12,1 Mb)
La música de fondo es el tema "Fotos", cortesÃa de Likuids.com.
Y el relato con fotos.
Buscaba las ruinas de Sampanago, la antigua ciudad que dió origen a Bhamo. En el hotel me habÃan dado un plano y por algunos relatos de viajeros que la situaban tras pasar un puente de madera que sà que venÃa indicado "aproximadamente" en el plano. No conseguà localizar ni el puente. Pregunté varias veces y acabé saliendo por una carretera hasta que fueron desapareciendo las hileras de casas y el paisaje estaba dominado por los arrozales.
Tras medio entender con unos militares que el lugar al que realmente se iba por esa carretera estaba a 16 millas, lo que lo descartaba como lo que yo iba buscando, decidà dar media vuelta y volver poco a poco haciendo fotos y disfrutando del lugar.
A la vuelta me resultó más fácil llegar a la pagoda Shwe Kyina. Asientos colocados alrededor del tronco de los árboles junto a la entrada proporcionan la ocasión para descansar y presenciar la vida cotidiana.
La pagoda, a pesar de estar realizada con materiales más humildes que los de otras grandes ciudades, es muy atractiva e interesante.
El único problema es el suelo. Como en los recintos sagrados hay que ir descalzo, mis pies de urbanita no están muy preparados para las zonas con caminos de tierra y sobre todo, pisar el cemento caliente por el sol de mediodÃa.
Una de las curiosidades que contiene es esta especie de maqueta en la que se puede apreciar una reproducción de la famosa "Roca dorada" que se encuentra al sur del paÃs.
Y dejando la búsqueda de Sampanago para otro dÃa regresé al hotel. Porque eso será otra historia…
Saludos,
Colegota








