Oct 092006
 

Buenas,

en su día hice una pequeña crónica sobre esta joya de la arquitectura religiosa en Yangón (Myanmar). Ahora ya con más tiempo y sin reducir las imágenes originales, procedo a revisitarla y a dar algún detalle más sobre la misma. Se trata en realidad de un complejo de muchos templos alrededor de una cúpula que es lo que obedece realmente al nombre de "paya". Si bien en muchos casos como este se designa con el nombre de paya por extensión a todo el complejo.

Como todo lo sagrado en el budismo, el recinto se encuentra en lo alto de un monte a donde se accede mediante largas escalinatas con sus correspondientes puertas en los puntos cardinales. Para mayor contraste e impresión, cuando sales de dichas escalinatas en la sombra aparece ante tus ojos una sobredosis de templos de diferentes estilos luchando todos ellos por captar tu atención y deslumbrarte. El resultado es que a tu cerebro le cuesta trabajo fijar la vista en uno de ellos dado lo llamativo de cada uno.


Y como motivo central, la gran paya sobre la que el sol se refleja contra tus ojos para terminar de deslumbrarte. Casi 100 metros de altura dorada frente a tí.

Los fieles dan vueltas alrededor de ella en el sentido de las agujas del reloj y se detienen para orar en los diversos templos que la rodean.

Los ritos también tienen su importancia. Como este en que se echa agua sobre el buda ante la atenta mirada de un enorme guardián.

Los templos que completan el recinto tienen diferentes arquitecturas dependiendo quién haya hecho las ofrendas para construirlo, su país y el momento de la historia en que se han realizado.

Me llamaron la atención estos cuadros. Hay muchos similares en todas las pagodas contando historias de la vida de Buda o del budismo. Pero aquí las figuras humanas están realizadas en relieve sobre los fondos pintados y compuestos en un cruce de ángulos que dan sensación de profundidad y perspectiva al ser observados desde abajo.

Algunos recintos como éste desde donde está tomada la fotografía no contienen imágenes ni cuadros. Simplemente son diáfanos y se utilizan como lugar de meditación. O incluso descanso. Pues si el sol es intenso, el calor aprieta, el reflejo de los dorados hace mella al igual que el del suelo, que además se sobrecalienta conforme va avanzando el día y como en todos los lugares sagrados, caminar descalzo se hace difícil.

Por supuesto que no puede faltar un gran buda sentado congregando gran cantidad de fieles.

Y como es habitual en Myanmar, siempre hay algún edificio que sorprende como salido de una película de ciencia ficción en medio de una historia milenaria.

Este otro parece tener influencias (probablemente procedencia) india. Pero el colorido de sus "cuadros" lo hacen realmente único y fascinante.

Espero que os haya gustado tanto como a mí cuando lo visité. Pero si tenéis la ocasión, no dejéis de ir a verlo porque al natural es muchísimo más espectacular.

Saludos,
Colegota

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