Oct 212006
 

Buenas,

Bagan es uno de esos sitios singulares que hay en el Mundo. Durante dos siglos, reyes y pudientes compitieron por erigir más y mejores templos, gastándose hasta lo que no tenían y terminando como era de esperar, arruinando el reino. Los templos les han sobrevivido en mejor o peor estado, pero siempre majestuosos. Haciéndose compañía unos a otros forman una explanada inmensa donde la vista se pierde y las siluetas de los templos no terminan nunca. No está claro los que pudo llegar a haber, pero los recuentos de los que quedan sobrepasan los 2.200.

Una de esas costumbres que se extiende entre los turistas, alentada por supuesto por el negocio local, es la de subirse a uno de los templos accesibles a última hora de la tarde para contemplar el paisaje al atardecer. La costumbre, de hecho se ha extendido a otros lugares del país y antes de ir, leyendo las guías de viaje, uno se pregunta si en este país se podrán hacer fotos que no sean naranjas. 😉 Y lo que te encuentras cuando llegas es que esto de los atardeceres debe estar muy bien en la estación calurosa, cuando no hay nubes en el horizonte. pero en seis semanas no conseguí ver un atardecer sin nubes.

Os dejo unas pocas para ir abriendo boca y en la siguiente entrega os pondré algunas de los templos que mejor se encuentran hechas de día-día.

Ah, estas fotos están retocadas con “la tésnica misteriosa“. 😉
Esta primera estaba tirada en sepia directamente con la configuración de la cámara y la he retocado un poco.


Los templos además de estar huecos por dentro, tienen escaleras y pasillos que los rodean a diferentes alturas. Lo que da un lugar privilegiado para observar los alrededores.

Dar la vuelta alrededor del templo supone ver templos y más templos allá donde mires. El contraste de los rojizos de los mismos con el verde de la hierba, así como lo pintoresco de la arquitectura te hacen sentir como se para el tiempo y te crees paseando siglos atrás.

Hasta que empiezan a llegar más turistas que poco a poco llenan el templo. Guiño Se pierde algo de magia pero se palpa buen ambiente. No quiero pensar que será en temporada alta. Porque entonces era temporada media tirando a baja.

Y finalmente el sol se pone. O eso creemos, porque por muy despejado que esté el cielo cuando miras hacia arriba, a comienzos del “invierno” no hay día en que el horizonte no se llena de nubes. La luz ya escasea así que perdonaréis el ruido…

Saludos,
Colegota

Publicado originalmente en ¡Me faltan carretes!

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